Sed o no Sed




Lo normal es que a esta hora esté en el tipógrafo, oyendo Bossa Nova de la carbonera, cigarro dejando colillas en la taza vieja con agua. Pero una excepción se me hizo precisa del desierto que vi en el blogito; Hay manías de género que consisten en rellenar espacios: en hablar cuando nadie habla, en hacer cuando nadie hace, en pensar cuando nadie piensa eso. Pero no se alarme, no hablaré de eso, pués juro no hay tanto pálmol en cuerpo, de hecho al primer sustituto de pezón materno lo inflingí de tres agujazos, y al segundo con dos - que a propósito acabo de terminar (y juro que no fumo más en un rato) -. Fumar así es lo que se llama no caer en hybris.
Últimamente siento sed, literal y figurada. La sed siempre se haya (es biológica, loco!), pero la sed figurada es la que siento de hacer cosas. Ganas de hacerlo todo: ganas de crear festivales, carnavales, de viajar, de escribir libros, inventar revistas, inventar talleres.. tentativas. Con costumbre hice planos, dibujos, escribí bocetos y cosas; investigué cuáles eran mis inspiraciones, anoté algunos grupos (de carne y de letras): El grupo de Barranquilla (García Márques y Cia., precididos por un sabio catalán; Bebiendo en bares, leyendo libracos, viviendo en burdeles), Los Poestas malditos (Baudelaire, Rimbaud; Escribiendo poesía marginal, nuevamente los bares y cafés, soñando), El grupo de Oxford (Oscar Wlde y Cia., precididos por el Prof. Ruskin; Intercalan las conversaciones, las lecturas, con la construcción de una carretera artesanal), Mandrágora (Escritura experimental, publicaciones, vanguardia), El Quebrantahuesos (Nicanor Parra, Jodorowsky, Lihn; Actos poéticos, nuevamente la experimentación y los bares), El Club de la serpiente (Oliveira, La Maga y Cia.; Reuniones nocturnas, libros, música (Jazz, Blues, y De cámara). El romanticismo da pa' mucho.
Praxis; En un arrebato - a grandes rasgos - de impotencia, caminé con Jarringui por la calle frente al peda, - permítanme otro 'garro (respectivos agujeros... ya) - hayamos un mounstro urbano sin clasificación justa posible. Mi inmediato dijo Cueva siútica, pero los prejuicios no tienen rigor científico, loco, así que entramos: que sea lo que sea. Cruzando la puerta: muchos libros, sillones, cuadros, Nico al fondo, egresado de Literatura, autoexiliado de la publicidad. Hablamos muchísimo, me hallé en extasís; Recité Whitman, un extracto de alguna volá' vieja, Bossa nova, y nos invitó Nico a un par de cafés italianos.
Mi sed calmó (la literal y la otra). El café Bukster - me parece ver una inversión de estárbacs, pero pa' que darle vueltas (de ambas formas) al asunto - pasó de ser la cueva siútica a una volá' construida de bienintecionados sueños - sí... quién dijo que querer ganar plata (tampoco es hacerse rico) es malintencionado -. Un espacio extra universitario, virginal - pués pasa vacío! - : Un lugar que espera sus futuros parroquianos. Y qué ba'h... es el lugar perfecto para tomarse un café (o una bebida), y armarse de máquina a escribir, a experimentar, a juntarse con la gente a hablar, conversar, inventar y planear, y quién sabe que chucha; mendigar al peda por un espacio o una actividad no es digno, como tampoco lo es hacer nada por ello. Quiero ver al peda colocando cordeles entre árboles, colgando dibujos, poemas, utilizando los escenarios urbanos, tocando música, inventando música, sacando revistas, pasándose por la raja a los guardias y a la institucionalidad; Mostrando obras, por qué no!, invitando a la gente a una universidad que se declara pública, que se hace espacio público; Que la gente en la universidad se conozca, ché... el peda no tiene porqué ser el reflejo de una parte de la sociedad que se volvió televisiva, instrospectiva y desconfiada. Cuesta... pero en el fondo todos queremos conocer al otro, oírlo... saber que piensa y dice - denme el soundtrack de esperanza presidencial! -; Inteligencias hay varias, dicen, y si la intelectual está aceptable (dicen!) ... la que nos sirve para hablar y oír tiene - a luces - falencias... y lo digo de veras, yo mismo soy un gil.
La Gata Matilde sigue jugando por la casa, con un elástico imagina que caza ratones.
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